El Gobierno Insomne
“El pueblo, del que en otro tiempo dependían el gobierno, la justicia, las fuerzas armadas, todo, ahora se desentiende y sólo desea con ansia dos cosas: pan y circo”
Décimo Junio Juvenal.
Más
de año y medio después de la moción Frankenstein que descabalgó a Rajoy, España
vuelve a tener gobierno. Un auténtico retroceso, en contra de lo que pudiera
pensarse, puesto que el nuevo ejecutivo nace incapaz de explicar por qué es
bueno para el Reino lo que, según sus propias palabras, era malo hasta hace
unas pocas semanas y con la vocación bien anunciada de agravar la crisis
institucional que vivimos desde los tiempos de Zapatero y quebrar, de una vez
por todas, nuestro ordenamiento constitucional y el espíritu de la Transición.
Tal
vez como Sánchez no podría dormir tranquilo con Podemos a su lado, ha decidido
que no peguemos ojo tampoco el resto de españoles, lanzándose de cabeza hacia
una entente contra natura entre la extrema izquierda española y la extrema
derecha nacionalista, unidos exclusivamente por su fuerte odio a España, con la
singular justificación de que era la única alternativa posible ya que el resto
de partidos constitucionales no estaban dispuestos a colocarlo gratis en el
poder. Claro, siempre es mejor someterse a todas las imposiciones y exigencias
de los que buscan derruir el sistema.
“Más cómodos estamos
con ellos”
clamaban algunos socialistas, espoleados principalmente por los nacionalistas
del PSC. No eran, sin embargo, ni Pablo Casado ni Inés Arrimadas los enemigos a
batir pues, hasta ahora, los tres partidos compartían los rasgos primordiales
de la cultura política democrática: respeto a las leyes, las instituciones, la
Monarquía, la convivencia y la unidad de España. Pero el PSOE, de la mano de
Podemos, ha convertido todos estos consensos en símbolos de derechas,
demonizando a los que los defiendan y amparando a quienes los ataquen.
El
constitucionalismo, tal vez la única posición ideológicamente transfronteriza
que quedaba en España, gracias a la predisposición del PSOE y el egoísmo
electoralista de unos partidos de derechas más preocupados en disputarse la
primacía de la oposición que en cuestionar sus acciones o el relato, incapaces,
como siempre, de darse cuenta de la verdadera gravedad de la situación. Peleas
infantiles de unos ilusos que piensan que podrán saborear ellos mismos las
mieles presidenciales pasados un par de años. Ningunos de ellos verá ya jamás
tal cosa.
A
partir de ahora comenzará la persecución de los disidentes. Y no nos llevemos
las manos a la cabeza, hay muchas formas de hostigamiento. La más básica, por
ejemplo, son las tasas impositivas. Las pequeñas empresas, los autónomos, los
emprendedores y los que mantienen patrimonio familiar, sea grande o pequeño,
serán los primeros en caer, avasallados a impuestos. ¿Por qué? Es sencillo.
Esta gente se dedica a generar riqueza en base a su propio trabajo y esfuerzo,
una riqueza obtenida por iniciativa privada y no dada por el Estado. Una
independencia frente al Estado que el nuevo régimen no puede asumir. Y cuidado
de las Comunidades que se atrevan a disentir y bajar impuestos. El 155 económico aplicado a Andalucía no se
trata solo de una venganza por sacudirse el yugo socialista, es una lección
para el resto.
Porque
sí, nos encaminamos a un nuevo régimen que durará años, tal vez hasta la
independencia de Cataluña y otras regiones, que se sostendrá en 4 pilares
fundamentales: el control de la información, la justicia, la educación y el
clientelismo.
Quien
controla la información controla la verdad. Eso es una realidad incuestionable
que la derecha siempre ha despreciado y ahora debe pagar por ello. Si
actualmente los medios, en su mayoría, ya se encuentran bajo el dominio de la
izquierda (¿alguien se acuerda ya de los EREs?), (mucho texto entre paréntesis)
lo siguiente será echarle el lazo a las redes sociales. Vox y muchos referentes
anónimos de derechas pueden haber sido los primeros afectados por la censura,
pero que no se descuiden mucho PP o Cs. Esperemos a ver en qué se concreta el
Ministerio de la Verdad anunciado por Sánchez en su investidura.
¿Qué
significa esa desjudicialización de la política tan anunciada? Sin lugar a
dudas la politización de la Justicia. Sencillo, si controlas a quien tiene que
dictar si una norma es legal o no, podrán hacer todo lo que se propongan sin
necesidad de cambiar las leyes. Impunidad delictiva para el Gobierno y sus
colaboradores nacionalistas, con la ley y los jueces como enemigos, tal y como
proclama un exultante Pablo Iglesias desde la tribuna de oradores mientras no
escatimaba en alabanzas hacia los “presos
políticos y los exiliados” por sus “convicciones
democráticas”. Sabido por todos es la predisposición de muchos jueces hacia
el poder y numerosas son las sentencias famosas por su creatividad jurídica a
la hora de legitimar atropellos como la inmersión lingüística o las leyes de
género, pero cuidado con la que se nos viene encima. La acusación a la Junta
Electoral Central de ser ultraderecha, la sumisión de la Abogacía del Estado o
la designación de Dolores Delgado como Fiscal General del Reino es solo el
primer paso de lo que está por llegar: un Gobierno dispuesto a desacreditar las
pocas sentencias que se harán contra sus intereses y que poco a poco coloca
fanáticos afines con la importante misión de impedir que los jueces apliquen
las leyes.
Lo
siguiente será la educación, la demolición total de la concertada y el
arrinconamiento de la privada de universidades y escuelas, la eliminación de
todas aquellas instituciones de enseñanza que no puedan controlar. Y pobres
aquellos que busquen librarse de su ideología nacionalista o izquierdista y
mientras buscan impedir que los colegios no se transformen en los centros de
adoctrinamiento que ya son muchas universidades; sobre ellos caerá todo el peso
del Estado.
¿Y
la sociedad clientelar? Que acabe ya la oposición de mentar a Venezuela, que lo
malo de las expectativas es que aunque vayamos a peor, si no acabamos tan mal
como nos venden, parecerá que seguimos bien incluso. No, el espejo en el que se
mira este Régimen es la peronista Argentina, una nación otrora entre las 10 más
ricas del mundo y que, tras décadas de socialismo, nada en la miseria. Pero no
hace falta irnos tan lejos, ya hemos visto lo que ha provocado el PSOE en
Andalucía, una región regentada por ellos durante 40 años a pesar de que todos
eran conscientes de que buena parte del dinero público acabase en cocaína,
putas o mariscadas para los gerifaltes de la Junta.
Es
el drama del mundo Hispano, una sociedad condicionada que no aspira a
emprender, hacerse rica o mantener una vida mejor, únicamente a poder
sobrevivir. Y quien solo busca sobrevivir, quien no tiene más intereses
culturales o aspiraciones que emborracharse cada sábado después de ver el
futbol, no tiene más necesidades que las que puedan ser cubiertas por una paga
del Estado. Y cuando comiencen a construir casas de protección oficial ¿qué más
podrían pedir? Y ellos son mayoría, los que colocan gobiernos.
Me
entra la risa cuando escucho a tantos españoles que desprecian a los que viven
en otras partes del mundo, creyéndose superiores y pecando de soberbia. No
somos tan diferentes. Cuando se ríen de que en Rusia bajan el precio del Vodka
cuando hay elecciones, ¿qué creen que son aquí los anuncios de subidas del SMI,
salarios de funcionarios,
la pensión o el aumento de subsidios? Simplemente otra forma de comprar
voluntades. Claman que no somos tan atrasados como nuestros hermanos
hispanoamericanos, que es imposible que cosas así pasen en España, y ya tenemos
de Vicepresidente a un hombre con la misma ideología que asola Hispanoamérica.
Normal, son los mismos que también veían imposible y nos llamaban exagerados
cuando advertíamos sobre Cataluña. Los mismos que nos lo siguen diciendo cuando
nos referimos a que el problema se extenderá a Navarra, Asturias, Galicia,
Baleares, Aragón y Valencia.
También
son irrisorias las llamadas a los votantes del PSOE. Todos los que votaron por
esto ya habían tenido tiempo de comprobar cómo se las gastaba Sánchez durante
su periplo en funciones, la afinidad a la mentira y la megalomanía de este Rey
Midas a la inversa, pues todo lo que toca lo deprecia. Ellos creen de verdad
que el dinero público no es de nadie, como decía Carmen Calvo, ya que para quien
no produce, ese dinero es un regalo. Y a la mayoría poco les importa que España
vaya irreversiblemente desapareciendo de la mayoría del territorio.
En
el futuro, nunca deberemos de olvidar que todo lo que suceda a partir de ahora
en España no será consecuencia, como en nuestro pasado, de los caprichos de un
felón impuesto sino por la voluntad de tantos millones de ciudadanos que en la
tesitura de escoger entre la democracia y el golpismo, entre el progreso o el
nacionalismo, entre la equidad y la desigualdad, entre las víctimas y los
terroristas, entre la convivencia y la confrontación y entre la Constitución o
los fueros medievales se decantaron por estos últimos.
Al
final, para aquellos que votaron por miedo a que la inminente llegada de Vox le
permitiera apropiarse de las instituciones, burlarse de la separación de
poderes, sustituir la acción de gobierno por la propaganda, devaluar la
democracia y gobernar contra la mitad de país, estaréis de enhorabuena ante un
PSOE que se ha apropiado de las instituciones, burlado de la separación de
poderes, sustituido la acción de gobierno por la propaganda, devaluado la
democracia y gobernando en contra de la mitad del país. Pactando, además, con
la única ultraderecha que con capacidad de gobernar y dictar presupuestos a su
antojo: PNV y la vieja Convergencia.
A.C.G.
