Día de la Marmota

Vuelve a pasar otro 12 Octubre, día de la fiesta Nacional, y se vuelven a dar las mismas noticias. En vez de que el espectáculo esté en el sensacional desfile (este año cuento con algunos buenos amigos allí) de nuestro Ejército, al que ni la lluvia puede impedir demostrar su amor por España, los focos se centraron precisamente en los que no estaban.

Volvieron a faltar los presidentes autonómicos catalán y vasco – nada nuevo en este despropósito permitido por el Gobierno Central – pero también se sumaron a la sinrazón la presidenta de Navarra, apoyada por todos los elementos de la izquierda más radical, el presidente valenciano (se ve que el PSV está intentando empezar a emular al PSE) y el flamante tripresidente de Galicia, Feijoo, en lo que no queda más que preguntarse si en una maniobra orquestada por Madrid para no quitar protagonismo a Mariano Rajoy. Espero que ese despropósito solo sea parte de mi imaginación.

A escala nacional, Pablo Iglesias se negó aasistir aduciendo consignas: que los patriotas no llevan traje, que la nación es la gente y que se yo que más. Que bien le hubieran quedado esas excusas en la Diada catalana o en el Aberri Eguna vasco, donde Podemos sacaba pecho en primera fila. Se aleja el espectro de las elecciones y ya no encuentran motivos para simular lo que realmente quieren y lo que apoyan.

Con Podemos, y sobre todo desde las redes sociales, no hay que pensar que se predica desde ningún centro verdaderamente cultural o intelectual, se vuelve a dar voz a toda esa legión, difícil de clasificar sin ofender, que se alegra de la independencia de los territorios de ultramar y agita la bandera indígena como consigna para luchar contra el imperialismo español en su historia, de forma que los nativos puedan volver al parnaso de felicidad y gozo que vivían antes de que los pérfidos españoles pisaran tierra allá por 1492, aunque no un 12 de octubre.

Lejos de cualquier tipo de razón obvian el cómo unas pocas decenas de hombres consiguieron conquistar todo ese territorio en tan poco tiempo. Más allá de la leyenda negra promocionada sobre todo, además de por ingleses y holandeses por los propios españoles, la conquista solo fue posible gracias a que cientos de los propios pueblos indígenas se alzaron contra sus opresores apoyando rápidamente a los españoles. No hay que olvidar que sus antiguos amos los sacrificaban en rituales religiosos, que acababan con miles de ellos cada año, y que vivían poco más que como esclavos. Peor no les podía ir.

Y peor no les fue. La América española, en comparación con las colonias inglesas, francesas, portuguesas u holandesas, fue una especie de paraíso indígena. Se abrieron hospitales, universidades, se concedieron títulos de nobleza y los indígenas, y más tarde los mestizos (lo que más acabó abundando) podían alcanzar altos puestos de gobierno político y religioso. Por si fuera poco, la reina Isabel la Católica impulsó las primeras leyes para abolir la esclavitud, lo que permitió que los indígenas, a diferencia de lo que ocurría en otros lugares, fueran tratados como humanos.

Sin embargo, como es perfectamente normal, no todo fue alegría, paz y armonía. Con el contexto social del momento, los españoles trasladaron las relaciones de vasallaje que existían en la España castellana a las américas, por lo que la mayoría de la población americana, al igual que sus compatriotas castellanos al otro lado del atlántico, vivían situaciones penosas, muchas veces tratados peor que esclavos por nobles despóticos que se aprovechaban todo cuanto podían. Además, aunque la esclavitud estaba prohibida, solo se penaba convertir esclavos, no comerciar con ellos, por lo que un significativo número de esclavos negros llegó a las colonias y, seguramente, muchos de los indígenas sufrieron la misma suerte tras las artimañas de los esclavistas. A pesar de todo, la vida de los indígenas, en conjunto, mejoró notablemente.

Ya les gustaría a la inmensa mayoría de las naciones poder celebrar como fiesta nacional un acontecimiento tan importante que incluso sirve para finalizar una etapa de la Historia y comenzar una nueva.

Los que llaman genocida a Colón por su descubrimiento me imagino que llamarán nazi a Gutenberg porque años después su inventó sirvió para distribuir masivamente “Mein Kampf”.

A.C.G.

Entradas populares