Aunque la mona se vista de Seda
Esta semana que se abre puede, al fin, hacernos ver en
España la constitución de un nuevo ejecutivo en nuestro país. Nada más y nada
menos que 300 días después, los engranajes vuelven a ponerse en marcha y los
partidos abandonan el aire electoral para ponerse manos a la obra en una
legislatura que se antoja corta y difícil, con todas las visas de ser
histórica, tanto para bien como para mal. Ya se verá si es la legislatura de
los logros o de las oportunidades perdidas.
Entremedias, el caso González y el de la Guardia Civil. Podemos
no dudó a la hora de firmar el manifiesto para la expulsión de la Guardia Civil
en el segundo caso y de apoyar a los manifestantes en el primero. Las alabanzas
a los radicales, un claro ejemplo de libertad de expresión según su opinión,
fueron claras y contundentes. De la libertad de expresión de los contrarios,
que normalmente tienen que huir por el miedo a ser agredidos o golpeados, de
eso no hablemos. En esta ocasión fue González, que no pudo ejercer su derecho
fundamental por el miedo a ser agredido, a la vez que se oían gritos a favor de
ETA enfrente de la misma sala que conmemora a un demócrata asesinado por la
perfidia de la banda y tildaban de asesino al socialista. Tranquilos, no oiréis
esas acusaciones si el que pasase por allí fuera el gran hombre de paz Otegui.
En esta ocasión fue González, sí, como podría haber sido
cualquier otro. Bueno, cualquier otro no, estas cosas nunca les pasan a
determinados grupos políticos. Por algo los alaban y protegen, los radicales no
son nada más que su militancia más fiel.
Siguiendo con la campaña de crispación y odio, al
ayuntamiento de Barcelona de nuestra amiga Colau no se le ocurrió nada mejor
que poner una estatua de Franco en mitad de la calle. No los del PP, los de
Podemos. Como si no supieran lo que, de forma normal, iba a pasar. O peor, como
si buscasen exactamente lo que al final pasó. Crispación, odio y rencor. De
poco más viven ellos. Por algo califican como desastre nacional y casi de
herejía a que más del 70% del parlamento pudieran llegar a realizar un pacto
sobre educación, sanidad, economía, política y demás cuestiones que llevan
lastrando al país durante décadas. ¡Estabilidad, progreso y bienestar!,
¡Horror!, claman por los pasillos del hemiciclo y por las tertulias televisivas.
La siguiente muestra de ejercicio democrático de Iglesias ha
consistido en negar la legitimidad de las Cortes para elegir Presidente del
Gobierno (aquí nada tenemos que envidiar a EEUU con Trump) a la misma vez que
la formación ha apoyado la manifestación ilegal de “Rodea al Congreso”
programada para el día de la Investidura. Ilegal porque, para que los diputados
estén en plena capacidad de sus funciones, no pueden sentirse coaccionadas ni
amenazados, lo que justamente ocurrirá. Por si fuera poco, desde Podemos han
señalado que no descartan que sus propios diputados se unan a la manifestación,
ya quitándose totalmente cualquier careta que todavía tuvieran. Me imagino que
los del ataque a González estarán también por allí.
Que circo el que nos espera.