Título X
Como todos los 6 de diciembre, se vuelve a conmemorar a la Constitución que
nos permitió pasar de un modelo dictatorial fascista a una Monarquía
parlamentaria, haciéndonos disfrutar del Estado de derecho que tenemos hoy día.
Y como cada 6 de diciembre, todos los corrillos reflejaban una misma
conversación: la reforma constitucional que, en esta legislatura, parece al fin
algo próximo.
El Gobierno en pleno y representantes de una gran cantidad de instituciones
y partidos se dieron cita en el Congreso con las habituales ausencias de
aquellos que solamente buscan dividir España: los independentistas y Podemos.
A pesar de los aires de cambio constituyente que se respira y de las
elevadas expectativas de muchos políticos y periodistas, no todo será tan
fácil. PSOE y C’s están a favor de reformar la Constitución, aunque el PP
todavía se muestra reticente, y la aritmética impide cualquier movimiento en
ese sentido sin contar con la formación conservadora. Podemos quiere
directamente abrir un proceso constituyente para cambiar la Constitución actual
por una más acorde a ellos, menos franquista dicen. Tan de acuerdo estaban los
franquistas con la Constitución que se levantaron contra ella un 23 de Febrero.
La reforma, que se deberá de abordar, deberá tener muchos matices. De
ninguna manera se deberán tocar los pilares básicos como la unidad de España,
la soberanía nacional y la igualdad de todos los españoles, aunque algunas
formaciones estén en contra de esto. Para la reforma no bastará, por desgracia,
con PP, PSOE y C’s, ya que los nacionalistas y Podemos llevarán a Referéndum
las propuestas y, aunque posiblemente salgan adelante, se perderá la
legitimidad del respaldo superior al 80% que obtuvo en su día la aprobación de
la Constitución del 78. Podemos y nacionalistas harán todo lo posible para que
ese Referéndum sea otro más en la larga lista de triunfos del populismo en
Europa, como el Brexit e Italia.
La Constitución, como bien señalaba la Presidenta del Congreso, no puede
ser sustituida por otro texto “pensado solo por y para algunos”. Tiene que ser
fruto del consenso entre todos tras un debate “profundo, sosegado, abierto a la
sociedad y respetuoso con los procedimientos” para conseguir “construir y no
demoler”, aceptando la presencia y legitimidad de todos los grupos que
representan a los españoles. Estrategia totalmente contraria a la que vienen
usando los nacionalistas y Podemos, que están apostando por una nueva
estrategia de enfrentamiento continuo y sensacionalismo.
Incluso en aquellos temas en que todos los partidos ven necesario meter
mano, como la estructura del Estado, no hay ningún acuerdo. Las medidas van
desde una mayor centralización (C’s), dejarlo como esta (PP), la quimera
federal (PSOE) o la desigualdad entre españoles según su lugar de nacimiento (Podemos).
Nos aguarda una larga legislatura de reformas y diálogo así que ya veremos
cómo se van desarrollando los acontecimientos. ¿Mi apuesta? No esperéis una
reforma importante en los próximos 3 años.