Una Nueva Esperanza

Ha ocurrido lo inconcebible, lo imposible, lo inesperado. Estamos sin ninguna duda ante el mayor shock político que ha recibido Europa y la Unión de los últimos 40 años. Ni siquiera el martirio de Jo Cox ha servido para evitar un desastre que podrá ser de consecuencias bíblicas. Las bolsas se desplomarán durante bastante tiempo, el Euro y la Libra pierden fuerza ante el Dólar, Escocia e Irlanda del Norte pedirán Referéndum, Cameron ha anunciado su dimisión y Boris Johnson se perfila como el próximo premier. Inglaterra saldrá tocada de esto y nunca podrá volver a ser la misma, para bien o para mal.

La Unión, mientras tanto, se enfrenta al mayor reto desde su creación. La pérdida de un miembro, y uno de los más importantes, sienta un fuerte precedente con el que ya se está frotando las manos la ultraderecha europea en Dinamarca, Holanda, Italia, Alemania y, como no, en la Francia de Le Pen. Desde el otro lado del charco tampoco se augura nada bueno con un Trump eufórico tras el Brexit. Sin embargo, este es el momento de las oportunidades. Para crear hay que destruir y lo que no mata, te hace más fuerte.

Estamos ante la excusa perfecta para ahondar más aún en el proyecto federalista con la creación de una verdadera unión política, fiscal y bancaria y potenciar el verdadero y ulterior objetivo de la Unión, la unidad de todos los países europeos. No se puede dejar que más movimientos xenófobos contra otros europeos sigan creciendo con fuerza, y para hacerlo, se debe incidir en el gran problema que lleva sufriendo Europa desde los últimos años: la inmigración.

El Brexit, no nos engañemos, ha sido principalmente un referéndum sobre la política de inmigración aperturista que está llevando a cabo la Unión hacia la totalidad de los refugiados que atraviesan el Mediterráneo en estos momentos. Esa inmigración es lo que está generando principalmente la mayor parte de la inestabilidad europea y la subida del populismo de extrema derecha.

Ahora, sin el tradicional voto en contra inglés ante todas las iniciativas de mayor unidad por parte del Eurogrupo, es la gran oportunidad que estábamos esperando- Pero para conseguirlo Europa deberá acabar de forma tajante con la inestabilidad creada por la inmigración. Y todo esto sin olvidarnos del monstruo dormido, aunque cada vez más despierto, del populismo izquierdista, representado en la actualidad por Podemos en España, el Podemos Griego y, lamentablemente, por el partido laborista inglés, cuyo líder, mucho más a la izquierda de lo que suele ser normal en un partido europeo de este ámbito, ha sido incapaz de realizar una férrea defensa contra la salida de Inglaterra de la Unión. Es más, lo hemos podido escuchar más atacando a Cameron, defensor de la permanencia, que a los favorables al Brexit.

Solo falta ver cómo puede afectar, si afecta, este anuncio a las elecciones españolas del domingo. Todos los partidos han lamentado la salida del Reino Unido, sin embargo, tres de ellos se han lanzado contra el más sospechoso. Ya pedía Podemos nada más enterarse la noticia que no se usara durante lo que restaba de campaña. Parece que no le gusta que se enseñen todos los videos donde se les puede ver defendiendo la salida de España de la Unión o las más que visibles similitudes entre Cameron e Iglesias, dos hombres capaces de convocar un referéndum en el que dicen no creer y los dos capaces de perderlo.

Ya se verá lo que depara el futuro. El presente, sin embargo, es fácil de dilucidar: caídas en las bolsas, subida de la prima de riesgo, inestabilidad… no quiero ni pensar el golpe mortal al futuro de España si el domingo se conforma un gobierno populista. En diciembre podemos estar más preocupados de la quiebra y el rescate que de unas terceras elecciones.

A.C.G.

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