La Injusticia Española
Una de las principales cualidades de la Justicia es, o
debería ser, su rapidez a la hora de tomar decisiones. Una Justicia lenta, como
se suele decir, no tiene nada de justa. De eso conocemos mucho los españoles,
que gracias a los incontables casos de corrupción en nuestro país, hemos visto
como las causas abiertas se mantenían en el tiempo y con un horizonte para su
cierre tan lejano como equiparable al número de nuevos casos. Es por eso que,
la extrema lentitud de la Justicia más la cada vez más visible politización de
la misma, la han convertido en un foco de atención de los ciudadanos.
Tanto la lentitud como la politización de la Justicia están ampliamente relacionadas, pues bien parece que la política ha acabado ocupándose de la Justicia para evitar que esta se ocupara de la política. Un escenario bastante previsible si tenemos en cuenta que la práctica totalidad de los grandes órganos judiciales españoles (CGPJ o TC) son elegidos por los propios políticos de los que después, presuntamente, deben guardar independencia.
Por esta razón, la lupa se ha puesto esta campaña especialmente sobre las propuestas sobre Justicia que presentan los 4 grandes partidos, que vienen a ser las mismas, salvo detalles, que se presentaron el 20D.
El PP, para variar, defiende el actual sistema judicial y las normas aprobadas por ellos mismos con tan solo un pequeño apunte: propone un nuevo criterio para la selección del CGPJ basado en métodos objetivos. Sin embargo, como viene siendo habitual, no especifica dichos métodos objetivos ni, más importante, los encargados de valorarlos.
El PSOE, por su parte, sigue apostando por la existencia de un gobierno judicial elegido por los políticos y en contra de una posible independencia de este, aunque con matices: todos los cargos judiciales serán elegidos directamente por las Cortes, quitándose así los miembros del Poder Judicial elegidos directamente por el Gobierno de turno. Además de esto, propone la derogación de gran parte de las leyes aprobadas por el PP durante la legislatura en relación con la Justicia y Seguridad y la supresión de las tasas judiciales excepto para las empresas con facturaciones por encima del millón de euros.
El partido naranja es el más radical de los constitucionalistas. Ciudadanos propone la supresión total del CGPJ y dotar de sus funciones al Presidente del Tribunal Supremo. Algo así como lo de muerto el perro se acabó la rabia. También propone que el nombramiento del Fiscal General del Estado corra a cargo de 3/5 partes del Congreso de los Diputados, un intento de seleccionar para este cargo a alguien proclive al Estado y no al Gobierno en el poder. Una de cal y una de arena.
En Podemos, por el contrario, hay más dudas. Para las elecciones del 20D defendieron una controvertida propuesta por la que los miembros del Gobierno del Poder Judicial (CGPJ) fueran elegidos por todo el pueblo, no solo por otros jueces. No se especificaba la campaña que harían los jueces para optar al consejo ni como compatibilizar la muestra pública de su ideología - si quieren que la ciudadanía los vote tendrán que exponerla - con la teórica imparcialidad del Poder Judicial. Sin embargo, a principios de la legislatura anterior, una vez pasadas las elecciones, propusieron un nuevo formato de elección mediante el cual solo pudieran ser elegidos para ocupar las altas instituciones del Poder Judicial aquellos que demuestren su “firme compromiso con el programa del Gobierno”, convirtiéndose en el primer partido que recogía expresamente la necesidad de adhesión de un Juez o un Fiscal al programa político de un Gobierno como requisito para formar parte de los puestos más importantes del escalafón judicial. Y todo esto en el único poder del Estado del que se tendría que presuponer su neutralidad. Al no haber mención expresa al respecto en el documento de 40 puntos firmado con IU se entiende que mantienen en vigor su última propuesta, o han vuelto a la primera otra vez… hasta que pasen las elecciones, entiéndase.
Y como se puede comprobar al final, la Justicia es un tema, como tantos otros, que no consigue poner de acuerdo a ninguno de los grandes partidos de nuestro nuevo sistema pluripartidista, aunque permítanme que les diga que, para mí, el progreso siempre derivará más de una ordenada administración que de imponentes reformas.