BuenaJente

Tras bajar de la nube después de un finde para el recuerdo uno no puede más que pararse a pensar. Acabo de vivir mi primera Fiesta de Jesús y no como niño, sino como animador, así que no sabría decir de qué manera uno se lo puede pasar mejor. Sin embargo, al comparar las caras de felicidad de los pequeños con la del resto de compañeros tenderé a pensar que está ahí ahí.

Cuando la gente planea un finde semana a su gusto y disfrute siempre estarán los mismos tópicos: amigos, fiesta, diversión, descanso… sin embargo, unos cuantos locos siempre pondremos, además de todo lo anterior, unos cuantos días reservados para alguna que otra convivencia. Aunque los demás no entiendan nuestra locura, nosotros somos así, que se le va a hacer.

El viernes pude volver a ver a algunos de esos locos que veo tan poco y que quiero tanto y descubrir a nuevos con los que disfrutar a partir de ahora. Venían de Cartagena, Murcia, Alicante, Denia y Valencia con muchas ganas de dar toda la chispa que tenían dentro durante los siguientes días. Y vaya si lo consiguieron.

El momento más emotivo para mí llego tras una actividad. Un niño llegó y se me acerco diciendo que, de mayor, querría ser como nosotros, poder ser animador de un grupo de niños junto con sus amigos y parecer siempre tan feliz como nosotros. No pude dejar de acordarme cuando yo era mucho más pequeño y admiraba el trabajo de algunos mayores por la misma razón. Ahora trabajo con esos mayores y puedo considerarlos mis amigos, y aunque no siempre tenemos los mismos puntos de vista, siempre trato de empaparme de su experiencia. Sobre todo de cierto guitarrista que me sé.
Nuestro carácter, la razón por la que somos como somos son, además de genética, los momentos que vamos pasando y las experiencias que vamos afrontando. Cuando hecho la vista atrás y veo donde estoy no puedo más que notar lo importante que han sido los grupos y la institución Marista en mi vida, y lo mucho que todavía puede ofrecerme. Gran cantidad de mis mejores momentos se corresponden con los grupos, a alguna Pascua, a aquella vocacional, a la última reunión con mi grupo…

Pero como solo de recuerdos no va la cosa también podemos hablar de lo que da forma a las instituciones y las hacer crecer y ser como son: la gente. Cientos de personas con un único denominador común, la Fe y el amor. Muchos de ellos son hoy en día mis mejores amigos, con los que más tiempo estoy, con los que voy a tomar algo o acudo cuando necesito algo o inventamos nuevos y rocambolescos proyectos: desde una coral hasta una organización medioambiental, que ilusión no nos falta. Con ellos he reído, he llorado, he amado y me he enfadado. Con ellos he conformado una nueva familia.

A fin de cuentas esto es lo que hacemos los locos de hoy en día, hacemos locuras y encontramos placer en ellas mientras los demás solo pueden mirarnos extrañados preguntándose porque hacemos lo que hacemos en los tiempos que corren mientras que podríamos estar haciendo cualquier otra cosa. Nosotros no sufrimos la locura, la disfrutamos a cada momento que podemos, ya que, para nosotros, sin locura no hay felicidad.


La locura es un placer que solo los locos conocen, y nuestra locura es la mejor de todas…

A.C.G.

Entradas populares