Las Divisiones del Papa
4.738.469 personas acompañadas en
alguno de los 9.062 centros sociales y asistenciales disponibles. 2,8 millones
en centros para mitigar la pobreza. 108.000 personas orientadas y acompañadas
en la búsqueda de empleo. 84.000 personas mayores, discapacitados y enfermas
crónicas atendidas. 160.000 inmigrantes que recibieron ayuda. 74.000 familias
acompañadas en los centros de orientación familiar y de ayuda a la infancia.
16.000 personas recibieron asesoría jurídica. 18.000 drogodependientes. 10.800
niños atendidos en centros de atención. 32.400 mujeres ayudadas en centros.
81.917 voluntarios en Cáritas y 5.146 en Manos Unidas.
Una labor social encomiable e
inigualable por cualquier otra organización que intentase emularla. Sin
embargo, cuenta con una pega absoluta que, para los de siempre, convierte todos
sus méritos en papel mojado. Algo sin valor.
Esa organización es la Iglesia y
su pecado es su vocación religiosa y, peor aún, católica. Si hubiera sido
musulmana otro gallo cantaría. Las inquinas y falsedades se habrían
transformado en laureles y parabienes. Aunque estos son más de soltar bilis y
odio que piropos y elogios.
Su última ocurrencia es la
eliminación de la Misa de la televisión pública. Consideran una ofensa que una
sociedad con un 73% de católicos monopolice el 0,16% de la programación
pública. Para nada parece servir la evidencia de que la audiencia es la más
alta de la cadena con diferencia, que ésta ni siquiera es la principal del Ente
público y que la opción del cambio de canal está a disposición de todos. Difiere
del dogma y se ha de prohibir.
Prohibir también la concertada,
aunque solo los colegios que sean católicos. Ni un pensamiento a los 2.601
centros con sus 1.441.753 alumnos y sus más de 100.000 profesores. Así como la
asignatura de religión, impartida en colegios públicos por 25.660 profesores y
recibida por 3.501.555 alumnos. El partido de la gente no está por la labor del
Referéndum en este aspecto. Ni tampoco el de la rosa, que ahora, sobre todo con
la posible e inminente vuelta de Sánchez, baila al son del compás de Iglesias
contra la Iglesia. Para nada sirve recordar que con esta labor el Estado ahorra
hasta 3.601 millones de euros. Si se suben los impuestos, sobre todo el de
sucesiones, se podrá pagar.
La financiación de la Iglesia
también salta otra vez a la palestra. Los informes que señalan las mayores
cantidades, los más alarmantes y críticos, a los que vamos a considerar como
“verídicos”, hablan de unos 11.000 millones de euros anuales a través de
subvenciones directas y exención de impuestos, un 1% del PIB de España. La
exención de impuestos es difícil de demostrar o de constatar, pero en cuanto a
subvenciones estatales… la cifra es 0.
Los alrededor de 250 millones que
recibe la Iglesia anualmente no se los regala el Estado. Este es un simple
intermediario que recoge el 0,7% (sí, solo) del IRPF de las personas que han
decidido voluntariamente marcar la famosa X. Nada del dinero de todos. Si no
quieres que la Iglesia reciba nada tuyo, no marques. Convendría recordar ahora
que, al contrario que la Iglesia, el resto de religiones sí que tienen una
asignación directa a través de la fundación pública “Pluralismo y Convivencia”.
Ese si es dinero de todos. Y también el de los sindicatos. Y de algunos
partidos políticos, aunque jamás les hayas votado ni tengas intención de
hacerlo.
Por lo demás, la CEE estima a la
baja que cada euro empleado en la Iglesia rinde como 2,39 euros gracias a la
ingente cantidad de voluntarios y religiosos que dedican buena parte de su
tiempo a colaborar en las distintas iniciativas. Y eso solo es por el dinero
retribuido. Según la auditoria de la prestigiosa agencia KPMG, la Iglesia
genera al Estado cada año mucho dinero. Concretamente, solo la actividad
celebrativa de la Iglesia genera un impacto socioeconómico de casi 5.000
millones de euros (0,47% del PIB) y la creación de 62.382 empleos.
En cuanto al siempre criticado
patrimonio de la Iglesia, KPMG cifra la actividad cultural y turística de ésta
en 22.620 millones, un 2,17% del PIB y 225.000 empleos. Y en fiestas religiosas
otros 9.900 millones, un 0,9%, y 134.000 empleos totales. Algo superior lo que
nos reporta a la baja (3,54%) que lo que nos cuesta al alza (1,1%). A eso lo
llamo yo una buena inversión.
Parece que estos, al igual que Stalin,
son incapaces de ver la fortaleza de la Iglesia. Y nosotros tampoco, si no ya
estaríamos pidiendo una mayor financiación. Como bien decía José Barea “Si
la Iglesia no prestase sus servicios, tendrían que aumentarse los impuestos. El
beneficio es doble: para los beneficiados y para los contribuyentes”.
A.C.G.