Coronación y ejecución
Sánchez, como ha venido haciendo en estos dos años, ha
conseguido hacer bueno a Rajoy en tan sólo una entrevista. Con la atención
mediática centrada en sus palabras y en las repercusiones que estas tengan, se
ha dejado de lado la nueva indignidad que se le ha ocurrido al Presidente del
Gobierno. Tras 315 días señalando la necesidad imperiosa de conformar un nuevo
gobierno por la increíble urgencia de empezar a adoptar una serie de medidas,
resulta que ahora se puede tomar sin ningún inconveniente una semana para
conformar un nuevo ejecutivo.
Con tan poco disimilo demuestra el Presidente la opinión que
le merece la sociedad española, tratándonos como ilusos, sino directamente como
idiotas. ¿Mentía entonces cuando decía lo urgente que era conformar un ejecutivo?
Por falta de tiempo para pensar no será lo que le haya hecho falta, poco
avispado se tendría que ser para no intuir lo que pasaría una vez que el PSOE
se quitó de encima a Sánchez. Sin embargo, vistas las demás alternativas, sabe
que siempre saldrá ganando en una comparación entre lo malo y lo peor, así que
ahí sigue, ganando elecciones. En una sociedad tan acostumbrada a posicionar y
a endemoniar al contrario una persona como Rivera resulta poco más que un
marciano para el común de los votantes.
Pero volviendo al comienzo de mi diatriba, la noticia de
esta semana es la entrevista de Sánchez donde se ató la coleta. En su empeño
por seguir dinamitando el PSOE, soltó perlas contra los barones, contra Felipe
González… y su intención de volver a presentarse a primarias para dirigir, otra
vez, el partido que dejó en la ruina.
Pregonando sentirse arrepentido por haber atacado a Podemos,
pidió trabajar codo con codo con esa formación y acercarse a su ideario. No
especificó si eso significaba seguir de forma autónoma o hacer un IU. Total, si
como según él el PSOE no tiene autonomía propia. Ante la incredulidad de media
España y de gran parte del PSOE, Sánchez no acabó ahí, sino que se dijo
dispuesto a rendirse a las exigencias de los independistas si con eso se conseguía
un cambio en la Moncloa. Traducido: a cambio de mi sillón como si queréis ser
autonomía o nación.
Acabó la entrevista de la forma más irónica o esperpéntica
posible, casi para echarse a llorar. Denuncio el escaso periodismo serio del
País que, según él, lo había atacado para impedir que hubiera un gobierno de
progreso en España y que gobernara el PP. Sánchez, la pobre víctima a la que
los grandes poderes fácticos no le dejan gobernar por sus presiones… eso, y
porque no le votan ni sus primos. Lo esperpéntico del asunto viene en el canal
y ante el periodista en que lo dijo, nada más y nada menos que en la Sexta y
ante un compungido Jordi Évole que parecía asentir compungido por la falta de
profesionalidad de algunos medios y colegas. Parece que tan solo es profesional
hacer un “Tele Podemos” y cargar contra todo aquello que no es morado,
especialmente si es azul. Y juntando, por si fuera poco, la filtración de que
el propio Sánchez había ido a ver al presidente del País para garantizar su
apoyo a sus proyectos. El control solo es mezquino en una dirección.
Por dignidad propia le pedían algunos socialistas, que hasta
la tarde del domingo habían sido de sus fieles, que dejara de dividir y que se
quitara de en medio. Como sabemos de la calaña de este individuo, podemos
vaticinar que por mentar a la dignidad, a la razón, a la coherencia o incluso
al orgullo socialista, el sujeto no parará su carrera hasta que se consiga
sentarse en el Gran Sillón o acabe destrozando al PSOE. Esperemos que los
militantes consigan parar a este hombre desquiciado.
De todas formas, siempre le quedará hacer un Tania Sánchez,
total, el apellido ya lo tiene…