Vuelta al cole
La vuelta al Congreso de los diputados más bien podría
parecer una situación similar a la de muchos de los niños que se preparan hoy
para ir a la escuela. Unos, con el trabajo del curso pasado bien hecho y todos
los deberes de verano terminados. Otros, que solo se acuerdan de los deberes
para quejarse hasta del color de ellos, y los últimos, tan perdidos en sus
vacaciones que ni se los ven.
PP y Cs han conseguido llevar un acuerdo a la cámara lleno
de medidas, unas 150 destinadas, dicen, a crear una España mejor para todos nosotros.
Faltan muchas de las que harían falta y algunas de las que están no llegan ni a
acercarse a lo que se necesitaría, pero nadie dijo que los comienzos serían
fáciles. Un documento bastante parecido a lo que firmó Pedro Sánchez en Marzo,
por lo que muchos miraban a su figura con la esperanza de que al presentarse
unas medidas tan parecidas a su mismo programa siendo, además, reforzadas con
170 diputados y la sombra de unas terceras elecciones, diera su brazo a torcer
y cambiara el discurso de gran estadista que está manteniendo.
Sin embargo, como ya ha demostrado en repetidas ocasiones,
poco le importan a Pedro Sánchez las medidas que se puedan presentar ante él.
Él no lucha por unas medidas, ni por España, ni siquiera por su partido. Lo que
está en juego es algo mucho más primario: su propia supervivencia política.
Sabe que la larga mano de muchos barones espera a que se conforme un gobierno
para conseguir desalojar al hoy líder socialista de su silla, por lo que
intentará mantener la inestabilidad todo el tiempo que pueda o colocarse él
mismo en el Trono de Hierro, aún a costa de llevarnos a la burla de unas
terceras elecciones. Todo sea por mantenerse un día más en el sillón.
En el debate de investidura volvió a demostrarlo. En ningún
momento mencionó lo que no le gustaba del acuerdo. En ningún momento propuso
medidas que deberían incluirse para que él tuviera que aceptar. En ningún
momento dio posibilidades de maniobra, no fuera a ser que el PP incluyera lo
que propone para facilitar, aún más, la entrada del PSOE al acuerdo. Se limitó
a realizar un discurso enfocado en el NO y en lo terrorífico que es Rajoy.
Tanto que llegó a decir: “No le decimos que NO por lo que quiere hacer ahora,
sino por lo que ha hecho antes” momento en el que más cerca estuvo de reconocer los pocos argumentos que
le quedan para seguir insistiendo en su negativa. Lo peor es que con el
previsible derrumbe de Podemos en unas nuevas elecciones su negativa firme se
puede capitalizar en posibles votos que parecen asegurarle todas las encuestas y
que podrán cerrar las bocas de los más críticos con su estrategia de buscar
unas nuevas elecciones.
Por otra parte, Podemos, reapareció en el Congreso después
de tomarse unas largas vacaciones. Muchos ya no podían seguir con el alto ritmo
de trabajo y estrés. Volvió, y volvió a los orígenes. Olvidada ya la mentira
socialdemócrata volvió al Comunismo más prosaico. Otra vez los gritos desde la
tribuna, las descalificaciones y levantar el puño. Otra vez lo de la gente,
ellos, contra la casta, el resto. Y volvió sobre todo arremetiendo contra la
tribuna naranja.
“Has firmado tu epitafio: Perdí mi credibilidad por Dios y
por España”, se burlaba Iglesias de Rivera, incapaz de comprender que alguien
pudiera darlo todo por España y por la gente que vive en ese país. Incapaz de
comprender que en las negociaciones se podían pedir reformas y mejoras para la
gente y el país. Unos son más de dación en pago mientras que otros son de CNI,
control de jueces y televisiones. Como bien ha dicho el portavoz del PP, para
ser “la gente” nunca se les ha ocurrido pedir
el Ministerio de Vivienda, de Educación, de Servicios Sociales…
Sin embargo, Podemos ya ha vuelto a pedir formar gobierno a
Sánchez de forma que se unan bajo una misma bandera el PSOE, Podemos (Equo,
Més, Izquierda Castellana… y otros 16), IU, Ezquerra Republicana, Convergencia,
PNV (los dos más de derechas que el PP), Compromís, las Mareas Gallegas y
Bildu.
Y como no, lo primero que ha dicho es que tendría que ser en
forma de coalición y que los ministerios se tendrían que pedir a partes
iguales. Las sillas siempre por delante. Ya veremos cuales pide esta vez…