Vuelta a lo retro
Corría el año 1962 y el comunismo
sacaba pecho y daba un golpe de poder que hacía temer a contrarios e ilusionar
a proclives. Nunca más esa ideología conseguiría llegar tan alto. Sin embargo,
ese año el comunismo todavía seguía vigente como una ideología de futuro
perfectamente aplicable en cualquier Estado.
Ante las nuevas modas que nos
están llegando, que más que nuevas parece que consisten en sacar la ropa y
gafas que se usaban hace 50 años, parecía que no podía faltar la llegada de
otras rémoras de aquella época. A día de hoy, como hace ya medio siglo, el
comunismo vuelve a tomar fuerza, aunque esta vez sólo en nuestro país. Somos
especiales hasta para eso.
Con la unión de Podemos, los
nuevos, y de Izquierda Unida, los de siempre, vuelve a crearse un partido unido
de filosofía ultra marxista con el principal objetivo de tomar el poder a
cualquier precio. Nos viene a rebufo del viejo Frente Popular de la II
República, pero claro, es que los de ahora idolatran ese turbio periodo
histórico.
La unión, sin embargo, tiene un
claro vencedor, Podemos, que incluso mantiene su nombre en la coalición, ha
conseguido el objetivo confeso de Pablo Iglesias desde la fundación del
partido: engullir al viejo partido comunista. Esto lo ha logrado gracias al
joven guaperas de Garzón. Aunque no lo ha hecho gratis. A cambio de la traición
a su propio partido podrá colocar a 7 diputados más a él mismo y conseguirá el
tan ansiado dinero de los fondos públicos destinados a los partidos con
representación parlamentaria y que serviría para salvar a IU de la ruina que ha
llevado seguir sus políticas económicas. Las mismas que quieren imponer al país,
escuche usted.
Un resumen de esas medidas se
pueden observar ya en un documento que recoge su visión de España y 50 puntos
necesarios para solucionarlo. Una visión catastrofista que parece más propia de
países como Venezuela que el nuestro… aunque claro, no nos olvidemos que Venezuela es el ejemplo a
seguir. Las medidas presentadas se pueden resumir en más impuestos, más deuda,
más autonomía para las Comunidades y desacato a Europa.
Las subidas de impuestos es un
clásico de la izquierda, pero con la peculiaridad de que la coalición está
dispuesta a llevarlas a cotas nunca antes vistas, ya que espera subvencionar
buena parte de su esperpéntica subida de gastos mediante estas, a la misma vez
que dice que solo lo sufrirán los ricos… sin especificar que es para la
coalición ser rico, claro.
La ayuda de la izquierda española
a los nacionalismos es un anacronismo histórico que solo ocurre en nuestro
país. Mientras que en todo el mundo la izquierda, sobre todo la más extremista,
tiende a desligarse de banderas y territorios para proclamar el predominio del
colectivo humano por encima de los territorios, la izquierda española tiende a
envolverse en cualquier bandera que no sea la nacional y nos encontramos con la
aberración de que los movimientos más independentistas están apoyados por la
izquierda más radical. Se ha pasado del viejo “Obreros del Mundo, ¡Uníos! Aquí
no hay fronteras” por el más español de “Obreros de territorios, ¡Uníos! Aquí
se pueden crear fronteras”.
Y por último el desacato a
Europa, pero con trampa. Mientras algunos de los puntos coinciden en promover
una mayor democratización de las instituciones europeas (por estadística algún
punto tendría que tener sentido) y pedir más fondos para causas sociales, otro
punto pide abjurar de la deuda contraída y prepararse para el impago y
restructuración de la misma. Osea, dame todo el dinero que tengas pero oye, que
no te lo pienso devolver… una oferta que no podrán rechazar.