Ignavos Modernos
“’ ¿Qué son esos suspiros, gritos y
llantos que retumban en el aire sin estrellas?’, y éste le responden que
‘vienen del Antiinfierno, donde son castigadas las tristes almas que vivieron
sin infamia y sin honor. Son los ignavos, almas que en vida no hicieron ni el
bien ni el mal, por elección de su propia cobardía’”
Dante Alighieri, La Divina Comedia.
Al comenzar a escribir esta serie de artículos
sobre violencia de género, me he sentido abocado a realizar un primer exordio mostrando
mi rechazo absoluto a la violencia. ¿Cómo de envilecido se mantiene este debate
al constreñirnos de tal modo para poder hablar con propiedad y salvaguardarnos
de las acusaciones de apología y la quema pública? ¿Acaso no sería deseable
contar con la mayor cantidad de información para enriquecernos?
Poco provecho proporciona a las víctimas esta politización
de la violencia doméstica, un fenómeno tan grave como extendido
mundialmente en la Historia Humana, que nos impide razonar y buscar las
diversas causas de una perversión tan compleja. Conducta especialmente
importante en democracia, donde los consensos establecidos nunca son un fin en
sí mismos. Solo premios de la libre discusión que no deberían coartar el
disenso.
Más aún cuando, existiendo el machismo y una
forma de violencia condicionada por este, mí crítica (y
la de cualquiera en sus cabales) se dirigirá principalmente a cómo esta
circunstancia se estructura en nuestras Instituciones. Porque una cosa es
que esta violencia machista exista y otra, como articulan nuestras leyes
engendradas por la ideología de género, que toda forma de violencia que
ejerza un hombre sobre una mujer sea machista, independientemente del
contexto. Así, dentro de las cifras de mujeres asesinadas por “violencia
machista” que tanto se afanan por recordarnos, encontramos casos como:
- El de un hombre de 80 años en Asturias que mata a su mujer
enferma de Alzheimer y
luego se tira por la ventana dejando una carta en la que le pide perdón a
sus hijos.
- El de la mujer asesinada en O Carballiño por su marido, un hombre
que padecía demencia y
que ni siquiera fue capaz de declarar debido a su estado mental.
- El de la señora de 91
años asesinada en Villanueva del Fresno después de padecer
durante décadas una enfermedad mental que se había agravado los
últimos años.
- El de María José Carrasco, después de que su marido Ángel Hernández le practicase la eutanasia de forma pública a través de La Sexta como bandera de la causa.
- El del oligarca ruso fallecido en Gerona junto a su familia en extrañas circunstancias, relacionado con el Kremlin y el gas ruso y que, al igual que otros 5 casos en Europa, mantenía una postura contraria a la guerra en Ucrania.
5 ejemplos causales que señalan la alevosa
ceguera de nuestra administración pública, empeñada en no contemplar otra
variable más allá del machismo en cualquier forma de conflicto entre un hombre
y una mujer. No es de extrañar que, en su momento, la aprobación de la Ley
Integral de Violencia de Género generase tantas críticas por parte de la
izquierda ante la institucionalización del papel de víctima de la mujer y
el desdén hacia otros factores determinantes como la estructura familiar, las
toxicomanías, el alcoholismo, la precariedad económica o las enfermedades
mentales. Unas críticas que desencadenaron una
acertada carta abierta de personalidades como Manuela Carmena, Uxue
Barkos y otras 200 mujeres poco sospechosas de su comunión con los “poderes
fascistas”.
Hoy, por desgracia, solo Vox presenta un
discurso contrario a una Ley
sexista que juzga por naturalezas, en lugar de actos. Una Ley aprobada por
unanimidad en 2005 que, por primera vez desde 1837, vuelve a instaurar las jurisdicciones especiales del Antiguo
Régimen. Una ley en flagrante violación del artículo 14 de nuestra Constitución
y que, como ha reconocido Alfonso Guerra, tan
solo consiguió ser avalada por el Tribunal Constitucional tras fuertes y
constantes presiones institucionales y mediáticas.
Una Ley que sostiene un discurso propio de un
régimen político totalitario, destinado a crear una visión falsa y maniquea del
mundo con el objeto de alienar a la sociedad y a la opinión pública. Poco tiene
que envidiar este mensaje del antiguo
“Catecismo nacional católico” de nuestros abuelos.
Bajo el paraguas de la superioridad moral de
la defensa de las mujeres, se está legislando directamente contra otros
colectivos, utilizando la idea de igualdad como un caballo de Troya que
vulnera nuestros derechos humanos y jurídicos. El fin justifica los medios,
y bajo esta premisa, continúan acometiéndose atrocidades jurídicas y sociales.
Porque ya nada se libra de esta religión de
género. Desde 2005 se ha practicado una movilización sin precedentes que
implica a la totalidad del Estado, organismos públicos y medios de comunicación
de manera tan intensa que se ha convertido en un principio análogo al deber de
neutralidad institucional. A las disposiciones legales y administrativas, le
han sucedido una infinidad de programas financiados con dinero público, muchos
de ellos dirigidos a la formación “en igualdad” de funcionarios públicos
y trabajadores privados. Difícil encontrar un adoctrinamiento previo tan
intenso en la ideología del Gobierno. Pocos se atreven a cuestionarla. Cada vez
menos a generar alternativas. Ni hablar de denunciarla.
Con su popularización y rendimiento
económico, han aparecido los comisarios de género que promueven un cerco
inquisitorial, con sus herejes y blasfemos. En base a sus mentiras se han
popularizado en nuestras universidades las carreras y estudios “de género”,
basados en dogmas, liturgias, evangelios, canonizaciones y jerarcas. La
paradoja que genera la incompatibilidad de considerar que el sexo es un “constructo
social” con la misma existencia de la violencia de género, no es óbice
para obtener la formación requerida para elaborar los Planes de Igualdad de
empresas e instituciones de acuerdo a la Ley de Igualdad
efectiva entre hombres y mujeres. Y todas nuestras taifas, por supuesto,
tienen su propia réplica autonómica pepera, nacionalista o socialista.
Es difícil exagerar el tamaño del pastel y a
lo mucho a lo que aspiran. Y no solo está el Plan Estratégico de Igualdad de
20.000 millones del Ministerio de Igualdad. En la nueva ley de ciencia
se introduce la obligación de incorporar personal de igualdad de género en todo
equipo de investigación público o universitario. Las cuotas de género llegarán
a todo órgano de evaluación. Cualquier nueva ley económica deberá
estar acompañada de un informe sobre su impacto de género. Se instala el deber
de usar el lenguaje inclusivo bajo la amenaza de sanción contra quienes no
respeten los dictados del catecismo. O la nueva obligatoriedad para
las empresas de más de 50 trabajadores para registrar sus Planes de Igualdad,
donde tan solo un 17% de cumplidoras podrán esquivar las multas de hasta
250.000 euros. Juzgar si no es cada día más necesario incorporar a nuevos acólitos
de la flamante iglesia.
Toda res pública con capacidad de
acceso al presupuesto público ha sido contaminada de este circo, que beneficia
a pocos y nos perjudica a todos. Amparados en una falacia, la distinción de
la violencia machista como un acto especial y diferenciado por sí misma, han
convertido a España en un país de castas. Un país, donde ya hay más de 400 leyes, normas y
directivas que discriminan al hombre por razón de su
género.
Todo por un embuste fácilmente desmontable, pues es imposible distinguir la violencia doméstica sin conocer el sexo de la víctima. Es decir, no existe una violencia específica y clara que pueda distinguirse de otras formas de violencia, tal y como afirma la Ley de VG con su derecho penal de autor. Y si alguien duda de una verdad tan evidente, le propongo un pequeño reto: que sea capaz de discernir, de forma razonada, la violencia machista de estos 11 casos clínicos reales donde no se indica el sexo del agresor y la víctima. Si de verdad la violencia de género, como afirman sus sacerdotes, es diferenciable y específicamente enjuiciable, no les será demasiado complicado resolverlo…
- Caso 1: J de 46 años, se encontraba en proceso de divorcio de su pareja H, que ya había recibido una denuncia por agresiones verbales de parte de J. después de ser archivada esta causa y de ser considerado por las autoridades como un asunto de bajo riesgo, en el marco de una discusión, H acabó asestando 4 puñaladas a J y se dio a la fuga. Siendo esta persona detenida al poco tiempo por la policía después de provocar un accidente en el que salieron heridas otras dos personas.
- Caso 2: H de 66 años vive con su pareja S, de 45, que era alguien con afición al boxeo, con una conducta agresiva y adicción a la cocaína y alcohol. H había pedido ayuda en muchas ocasiones a sus vecinos y había denunciado a las autoridades a S ya que le propinaba fuertes palizas de forma asidua. Una noche tras una escena de gritos, drogas y violencia, S acabó con la vida de H tras propinarle 25 puñaladas.
- Caso 3: Y agredió a su pareja X y la arrojó contra una mesa y le dijo “antes de que me dejes te mato yo, yo decido cuando vas a vivir o morir”, entonces la víctima agredida le dijo que la relación había terminado y que recogiese sus cosas… en ese momento Y pegó fuego a las ropas de la cama y a la casa y se marchó a tomar una copa al bar.
- Caso 4: Z, que es pareja de W, es descrita por sus conocidos como una persona violenta, de carácter fuerte y muchos celos. Tras una discusión con W motivada porque W todavía se veía con su expareja, W anuncia su intención de marcharse del piso. Finalmente, W decide quedarse en la casa y esa noche Z apuñala a W más de 30 veces. Después llama a su madre y confiesa que “o era para mí o no era para nadie”.
- Caso 5: J de 80 años asesina a su pareja M de la misma edad que padecía Alzheimer. Después escribe una carta pidiendo perdón a sus hijos y se suicida tirándose por la ventana.
- Caso 6: V, conocedor de que su pareja es infiel con otra persona desde hacia meses y sabiendo la identidad del amante, al verlos juntos, se abalanza sobre ellos y rocía con gasolina el cuerpo del amante para después prenderle fuego. Esta persona finalmente fallece en el hospital por las quemaduras. V reconoce que sufrió un ataque de celos.
- Caso 7: M vive con su pareja de los últimos 2 años, S, junto con dos niños adoptados y dos niños biológicos. A pesar de ser un hogar de 6 personas, la familia no tenía problemas económicos. Dicen familiares de M que S controlaba a su pareja y presentaba un importante cuadro de celos. Cuando M intenta acabar con la relación S dispara 10 veces a M.
- Caso 8: T de 40 años, había dejado de vivir con su pareja L debido a la violencia física y abuso de drogas de L. L además tenía una historia de delitos violentos fuera del hogar con una condena por un asesinato previo. T había sido víctima de lesiones por parte de L con anterioridad. L presentaba una conducta controladora y celosa y había amenazado con suicidarse si T finalizaba la relación. Un día, tras una intoxicación con cocaína, y después de acusar de infidelidad a su pareja, L asesina a T.
- Caso 9: J de 54 años tenía un matrimonio con B de 55 desde hacía 14 años. Según J, B tendría unos celos enfermizos. J recibió su primera paliza a base de puñetazos y golpes con un trozo de madera por parte de B tras recibir un mensaje de una tercera persona. B le revisaba todas las conversaciones del móvil y si J hablaba con otras personas B siempre sospechaba que mantenía relaciones con estas. Tras una fuerte discusión en la que J dejó claro que quería el divorcio, mientras dormía B le roció la cara con sosa cáustica.
- Caso 10: P de 57 años vivía con su pareja A de 53. Tras 10 años de palizas y de amenazas de muerte que habían sido denunciadas en numerosas ocasiones por parte de los vecinos, A, en un fuerte estado de embriaguez, le acabó propinando una puñalada mortal en el corazón a P, después salió al rellano para avisar a gritos a sus vecinos de que había asesinado a su pareja y que ya podían llamar al 112.
- Caso 11: B, de 30 años, tras una discusión por celos con su pareja X, algo que se produjo después de que acudiese a una fiesta, le asesta 10 puñaladas tras un intento de estrangulación, llama a la policía y amenaza con suicidarse. Dicho autor del crimen tenía antecedentes ya que en el pasado había causado un incendio forestal tras una discusión con su pareja.