Mens Sana In Corpore Sano
La
última barbaridad del Gobierno de Rajoy, también es la última piedra que se
lanza al tejado de la educación en España. Un tejado ya muy cargado. La nueva
reforma educativa sustituirá el clásico “aprobado”
para obtener el título de ESO con un nuevo “Cumple
los requisitos”. ¿Significado? El 5 pasa a la historia como nota de corte.
Ya no será necesaria tamaña empresa, pues con un 4 de nota media si “solo”
mantienes dos asignaturas suspensas podrás recibir el título oficial que te
considera APTO en ESO.
Una
nueva loa a la mediocridad, aplaudida, como no, desde los sindicatos y otros
grupos progresistas por lo que supone de vuelta a la LOE. Sí, esa ley de Zp que
permitía pasar de curso a los alumnos suspensos, no fuera a ser que supusiera
un trauma para ellos. La prometedora LOMCE se suma a todas las anteriores leyes
socialistas que la precedieron. Ya no hace falta ni aprobar para aprobar.
Igualar por lo bajo y cortar por lo alto.
Así,
para solucionar el abandono y el fracaso escolar, se baja una vez más el nivel
de exigencia. Otra vez. Y luego nos preguntamos que salió mal cuando la mal
llamada “Generación más preparada de la Historia” hace lo que hace y el fracaso
escolar, y laboral, sigue creciendo. Demasiado bien estamos cuando se premia a
los mediocres y se coarta a los que destacan. Demasiado bien estamos en un país
donde quien estudia es el apestado y quien suspende es el héroe. Donde la
persona aplicada tiene que esconderse porque, claro, cae mal. Parece que muchos
no entienden que buscar un sistema educativo inclusivo no tiene que ser
sinónimo de bajar el nivel hasta que tengamos que caminar a gatas, ni eliminar
la oferta escolar hasta que solo quede la opción pública. Ya sabemos que, para algunos,
lo de libertad y referéndum depende de lo que quieras o de donde lo quieras.
El
PP de Rajoy vuelve a permitir la izquierdización y la mediocridad de nuestro
sistema de Educación. 40 años de democracia guiándonos con leyes socialistas no
solo no han servido para nada, sino que nos han hundido más aún en la miseria
educativa. Y no solo por el ensalzamiento de la mediocridad y el asesinato de
la genialidad, sino también por los contenidos.
Porque
no hay que confundir la cultura del esfuerzo con trabajos forzados. A eso nos
están llevando. Trabajos monótonos y asignaturas inservibles se multiplican
como un cáncer desde la primaria hasta la universidad mientras que asignaturas
destinadas a culturizar o generar inquietudes son sistemáticamente retiradas.
La Filosofía y la Literatura son las últimas víctimas del Sistema, eliminadas
por Rajoy para los años venideros. No quieren mentes pensantes.
Con
las nuevas tecnologías el viejo sistema de enseñanza está obsoleto. ¿De qué
sirve memorizar una ingente cantidad de datos para un examen y olvidarlos
inmediatamente después? Nuestros estudiantes desde primaria a la Universidad,
aprende, solo, si eso, aprueba. Porque todos esos datos ahora están al alcance
con un clic, no como antes. Pero la capacidad de dirigir, de razonar, de hablar
ante un auditorio… eso no se obtiene sin trabajo. Y en nuestro sistema no se
trabaja.
¿De
qué te sirve saber enunciar una compleja teoría económica, que cualquiera puede
buscar y entender rápidamente en Internet, si no eres capaz de defender tu
proyecto ante tu comité de empresa? Pocas son las asignaturas necesarias para
una buena educación.
Deporte
es una de ellas, infravalorada como pocas. Al igual que la Música y el Arte.
Nadie debería salir de las escuelas sin conocer su historia a grandes rasgos.
De Filosofía lo suficiente para debatir y comprender. De Literatura, al menos,
con el gusto por la lectura. De matemáticas y ciencias, lo básico para
desenvolverte. De Lengua e idiomas, saber escribir y saber hablar. Solamente
considero una asignatura lo suficientemente importante para estudiarla a fondo:
la Historia. Y nada de fechas exactas y muertos en batalla, solo el porqué de
las cosas, el porqué de que nuestros padres y abuelos y antes los suyos hicieran
lo que hicieran y como acabo. Porque con un poco más de conocimiento en
Historia, muchos dejarían de hacer carrera engañando con viejas recetas y
descaradas mentiras. Porque quien desconoce la Historia está condenado a
repetirla.
Y
sobre todo, que los alumnos lleguen a querer ser algún día como esos viejos
humanistas que leían, escribían, estudiaban latín y ciencias, pintaban e
inventaban a la par que dictaban sonetos y libros. En definitiva, que busquen
diversificar y no la aberración de la especialización de hoy en día.
A.C.G.