México y la Inmigración

En las últimas semanas, sobre todo tras la aprobación del decreto de terminar de levantar el muro en la frontera con México (terminar, porque el muro ya ha sido casi terminado por otro Clinton diferente a Hilary), se han agudizado las críticas al Presidente y las tensiones, sobre todo entre los países vecinos. El último episodio ha sido la anulación por parte del Presidente mexicano Peña Nieto de su viaje a los EEUU para reunirse con Trump. Se ha quedado en su palacio presidencial donde ha lanzado al mundo un mensaje a favor de la inmigración y sus beneficios, situando las embajadas mexicanas en EEUU como un paraíso inmigrante dentro del infierno que piensa crear Trump. Ahí, con un par.

Y es que lo que parece olvidárseles a los medios de comunicación y al propio Peña Nieto es que México es, actualmente, uno de los lugares del mundo más difíciles para conseguir su ciudadanía, con una ley de inmigración largamente más restrictiva que la estadounidense. El año pasado, México deportó hasta 100.000 inmigrantes ilegales, mientras que los EEUU unos 300.000. Podréis seguir pensando que en EEUU se siguen deportando más inmigrantes, pero considerar que México tiene 3 veces menos población que el país de las oportunidades y, por supuesto, no es objeto del deseo de llegada de tantos inmigrantes.

Se podría decir que todos aquellos que entran por la frontera sur del país, y que no prosiguen hacia los EEUU, son deportados. Todo esto considerando que por México pasa el mayor flujo migratorio del mundo, de camino al país yanqui. Una ruta, por cierto, peligrosísima, que pasa por muchos puntos calientes del narcotráfico mexicano.

Para que os hagáis una idea, Japón, muchas veces utilizado en Europa como el paradigma antinmigración por muchos de los partidos que defienden estas tesis, presenta en su sociedad una tasa de inmigrantes del 2%, España, un país situado en una escala intermedia alta, mantiene un 12% de inmigrantes. México, ¡no llega al 1%!

En el mismo momento que Peña Nieto declaraba su apuesta por la inmigración, un sondeo revelaba que el 48% de los mexicanos afirmaban tener una opinión mala o muy mala frente a los inmigrantes de Centroamérica, y el diario mexicano “La Mañana” sacaba la noticia: Sí al muro fronterizo, pero en el sur de México. El problema que viven México y EEUU se puede resolver y esto es con la construcción del muro fronterizo de Donald Trump, pero en el sur para evitar el cruce ilegal de centroamericanos.

Esta situación se viene arrastrando de largo, cuando se aprobó una dura ley migratoria denominada “Ley general de población”. Esta ley le permite al gobierno mexicano expulsar extranjeros por razones tan peregrinas como proteger el equilibrio demográfico (art. 37). Así, en la práctica, solamente los inmigrantes de países altamente desarrollados pueden permanecer en el país, mientras que el resto son considerados como una amenaza para el equilibrio demográfico. 7 de cada 10 inmigrantes en México provienen de EEUU, y el resto, prácticamente de España. Hay 2 veces más españoles que guatemaltecos, dato sorprendente si consideramos que México y Guatemala comparten frontera. Hay, de hecho, el mismo número de alemanes que de peruanos dentro de México.

Esta ley convierte a la inmigración ilegal en un delito federal, por lo que un policía, en cualquier momento, podía pedirte los papeles y, si no los tenías, eras deportado inmediatamente tras pagar una cuantiosa multa, el equivalente a dos veces el salario medio mexicano.

En 2010, el Estado de Arizona aprobó un calco de la ley mexicana, aunque a pequeña escala. Dicha ley, sin embargo, tuvo mucha repercusión mundial, siendo criticada por todos los EEUU, Europa y, como no, por México, cuyo presidente del momento, Felipe Calderón, no acortó calificativos en contra de la ley. Toma ahí, con otro par. Se ve que a los presidentes mexicanos les sobran huevos o les falta cara. La crítica internacional, por supuesto, no se hizo esperar, y en 1 año la ley fue abolida parcialmente, descriminalizando la entrada ilegal. Sin embargo, la policía puede seguir realizando las antiguas funciones, y eso en un país donde este cuerpo no se encuentra exento de la mácula de la corrupción precisamente.

Siempre me sorprenderá la hipocresía de algunos y la poca profesionalidad de tantos otros.

A.C.G.

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