Solo de ida
El otro día la tierra tembló en Ecuador dejando tras de sí
un reguero de desolación y muerte. Y allí fueron los nuestros. Se sumaba así
otro país donde nuestras Fuerzas Armadas intervenían de forma rápida y ejemplar
a una llamada desesperada de socorro. Ecuador se suma a los países africanos
donde nuestro Ejército trabaja día tras día para construir pozos y tiendas para
los que ya no tienen nada, se suma a Afganistán y otros países de Oriente Medio
donde son aplaudidos por locales y extranjeros y puestos como ejemplo de
moderación y sentido común, se suman a los actos que realizan aquí en España, donde
muchos, incluso sin estar de servicio, se juegan la vida cada día o tratan de
hacernos las cosas más fáciles a los que aquí tranquilamente residimos…
Se podría seguir enumerando indefinidamente todas las
labores que estos hombres y mujeres hacen, no siempre bien pagados por el
Estado, siempre blanco de ataque de los intolerantes, siempre volando a un
nuevo destino dejando atrás parejas, hijos y familia sin la seguridad de volver
a verlos. Todo para luchar por nosotros, dar la vida por unos desconocidos, incluso
por esos que aprovechan cada ocasión para criticar su labor, como si un soldado
eligiera el destino que le mandan sus jefes. Ser soldado es una forma de vida,
no una profesión.
A pesar de esto, muchos son los que arremeten sin piedad
contra ellos. Para Ada Colau no son dignos de enseñar sus valores (los que no
tienen sienten miedo de los justos), para Podemos deberían desaparecer de
muchos territorios del mundo e incluso de nuestro país y para los etarras y
nacionalistas catalanes y vascos deberían irse lo más lejos posible de ellos.
Pero bueno, no podemos culparlos por sus críticas Ya sabemos
cómo son y como gobiernan. La alcaldesa de Barcelona, a la que le vendría
grande una profesión tan digna como ser pescadera, además de a la ineficacia en
su labor nos tiene acostumbrados a estas tonterías. Solo hay que recordar las
críticas al 12 de Octubre por derrochador y las alabanzas a la Diada, a pesar
de ser medio millón más cara. La última fue celebrar el 14 de abril, día del
quasi-golpe de Estado del 31, por todo lo alto y negarse a celebrar el 6D, día
de la Constitución. Se ve que prefiere una Constitución que no fue nunca votada
a otra refrendada por el 88% de los españoles.
Pero, ¿qué son los votos y la representación popular para
ellos? Estamos hablando de la mujer que ha dicho públicamente, y lo ha hecho,
que no piensa aprobar ninguna resolución que no tenga su voto aunque la
asamblea lo apruebe, estamos hablando de la mujer que se niega a votar a favor
de las resoluciones en contra del terrorismo, de la mujer que pedía indultar a
un sindicalista, aunque se dedicara a pegar incluso a mujeres embarazadas, por
ser un preso político…
Pero bueno, es digna hija de su partido, que la encumbra por
todo lo alto y la pone como ejemplo del buen gobierno. Si Podemos e Iglesias
utilizan la misma vara de medir con ella que cuando dicen que sin Otegui no se
podría nunca haber alcanzado la paz en el País Vasco me da ganas de no volver a
pisar una ciudad tan hermosa como Barcelona. Pobre Barcelona, por una vez, como
Madrid, compañeras de infortunio político, aunque tampoco tienen mucho que
envidiarles numerosas ciudades y comunidades de toda España.
Volviendo al tema principal, espero y deseo que la labor que
realice la UME en Ecuador de solidaridad y ayuda desinteresada sirva para
paliar el infortunio que están viviendo los ecuatorianos ahora mismo, algunos
de ellos conocidos por mí. Y quien sabe, tal vez veamos comprar a la “señora”
Colau un billete con destino a Ecuador, o al “señor” Iglesias y Otegui, ese
“hombre de paz”, todos ellos tan virtuosos…