Andalucía, Ere que Ere


“Todo lo que en las condiciones de la vida no se renueva o transforma, o se corrompe o es foco de corrupción” Nicolás Salmerón, Presidente de la I República española.

Los actores estaban preparados y cada cual pergeñó el guion pactado a su conveniencia. El partido naranja montó una opereta bufa, y mala, donde se mostraban ultrajados y burlados por los socialistas al comprender que estos no tenían ninguna intención de regenerarse. No le faltaban precisamente argumentos para tal acción pero, aun siendo verdad, no creo que nadie se vaya a creer que se ha llegado a dicha situación por tal nimiedad. Los de Rivera han dado por liquidada una legislatura que ya estaba vista para sentencia, pero Ciudadanos necesitaba un golpe de efecto para salir del pozo en que le situó la moción de censura contra Rajoy y nada mejor que Andalucía para plantear una nueva batalla al PP por el liderazgo del centro derecha.

Suspira aliviada Susana Díaz ante la decisión de C’s pues le evita el mal trago de buscarse ella misma una excusa para tal adelanto electoral. Así, en esta situación, ella puede jugar a hacerse la víctima mientras sonríe al entrever que las elecciones andaluzas se distancian de unas supuestas generales y, más importante, también de la tormenta que provocará el temible juicio de los ERE. Aunque ella resultara libre de toda sospecha, mostrar de forma tan descarnada la extensa y profunda corrupción del régimen clientelar del que ella proviene, y representa, nunca sería plato de buen gusto. Resulta irónico que la moción de censura que ha impulsado a Sánchez hasta la cima servirá para blanquear ante las urnas a su más enconada enemiga cuando sea tiempo de justificar ante la opinión pública la sentencia del mayor caso de corrupción en la historia de la democracia española, los Eres.

Porque sí, ella será la ganadora. Y es que, a pesar de lo que nos podría parecer, Andalucía es el territorio más conservador del Reino. Mucho más que Galicia, más que Madrid, las Castillas o Murcia. Mucho más que Cataluña y País Vasco con sus rémoras carlistas. Andalucía es genéticamente conservadora, incorregiblemente conservadora. Por eso siempre ganan los mismos. Aunque esta vez el Susanismo sabe que las nuevas que vienen desde fuera de su cortijo pueden llegar a influenciar, aunque sea mínimamente, al acomodaticio votante andaluz, tan subsidiado, tan conservador. Todos sabemos que la política es el arte de decir una cosa y la contraria en un breve lapsus de tiempo, pero será interesante ver como se conjugan las tradicionales proclamas andalucistas (no a la discriminación, no a las diferencias, no a las distintas financiaciones) cuando sus jefes de Madrid se amanceban con los paladines de la diferencia y la discriminación. Valiente faena.

Los socialistas andaluces, no dramaticemos, tampoco están demasiado asustados; se saben poderosos. No es para menos. En las elecciones que siguieron a la segunda mayor crisis del capitalismo en toda su historia, un vendaval que arrasó el mundo llevándose por delante no solo a la inmensa mayoría de gobernantes sino también a muchas de las viejas fuerzas políticas dominantes, borradas totalmente del mapa, el PSOE andaluz, tras 40 años de gobierno, cedió un escaño. Y eso en una región que se sitúa a la cola de Europa, con una población parada que casi duplica a la media española, con una de las tasas de abandono escolar más altas de España y tras fuertes protestas por la pérdida de calidad en la atención sanitaria. No, no están excesivamente preocupados, pero también saben que se tienen que seguir impulsando cortinas de humo que aparten la vista de los problemas internos y las inconsistencias ideológicas. Y si esa razón proviene de la derecha, tanto mejor.

De supremacista, clasista… y otras lindezas, ha sido catalogada la exministra Tejerina por señalar el pésimo sistema educativo con el que la Junta somete a sus ciudadanos. La pobre ha cometido el peor error que un político puede cometer en estos días políticamente correctos de posverdad: decir la verdad. Y por si fuera poco no ha basado su exposición en Rh negativos, ADNs inferiores o supuestas nacionalidades históricas, como los socios que sostienen al gobierno socialista de Madrid. No, ella ha tenido la desfachatez de apoyarse en informes gubernamentales como PISA, TIMSS o PIRLS que señalan la desigualdad interregional que sufren los alumnos tras 40 años de ejercicio pleno de competencias en educación por parte del PSOE, quien lleva esos mismos años confortablemente acomodado en la poltrona presidencial mientras promete un futuro que no baja de los carteles electorales que cada cierto tiempo sacan a pasear.

“¿Es que nadie piensa en los niños?” Clama Susana con una falsa indignación difícil de creer. Ella sabe perfectamente que esos informes no miden a los niños. De hecho mide todo lo que no son los niños. No os creáis esas engañifas de las diferencias genéticas, los niños son iguales aquí y en la China popular. Lo que no es igual es el sistema utilizado para educarles, el dinero invertido en el ínterin y los burócratas encargados de administrarlo. Por lo que se desprende de sus palabras, estudiar en barracones es algo bueno; denunciar el resultado, intolerable. Pero es que el fracaso escolar no es ninguna anomalía del régimen andaluz, sino uno de sus atributos y su gran negocio electoral y la Reina del Sur, como hija del régimen, ni puede ni quiere sacudir los cimientos que la sostienen. En consecuencia, los días pasan, el tiempo cambia… pero el régimen no. Así pueden seguir prometiendo con la vieja fórmula del Gatopardo, “Que todo cambie para que todo siga igual”.

Aunque mucho más esperpénticas resultan las acciones del resto de los líderes andaluces que han salido en tromba a atacar las declaraciones de Tejerina, incluido sus propios compañeros del PP. Solo con ver a los populares uno comprende el porqué de su incapacidad para llegar al Palacio de San Telmo. Ellos no buscan reformar el sistema, sino disfrutar los frutos y placeres que ahora disponen los que se sientan eternamente enfrente de su bancada. Para ello no pueden posicionarse totalmente en contra del mismo. Un partido convertido en un remedo del PSC, siempre pendiente de sus acciones, tan temerosos de ser señalados como enemigos de Andalucía como los otros a que les llamen “botifler”. ¿Qué alternativa pueden dar ellos? Del régimen se espera lo malo conocido, del PP únicamente lo malo por conocer.

Así que sí, el PSOE seguirá gobernando bien con el apoyo de C’s o bien con el de Podemos. Por tanto la única incógnita que se abre no es quien va a ganar los comicios, sino únicamente quien logrará ocupar el segundo puesto. Casado y Rivera librarán en Andalucía su primera gran batalla que podría ocasionar el fortalecimiento o el debilitamiento de cualquiera de los dos. Ellos dos, porque sus respectivos candidatos ni están ni se les espera. Por si fuera poco, las elecciones también servirán de termostato de la situación antes de las elecciones municipales, autonómicas y europeas. E incluso de un posible adelanto electoral a nivel general.

Unas elecciones muy interesantes y de alta dimensión nacional, sin duda, pero los políticos deberían intentar que no quede opacado el asunto que debería centrar las elecciones: Andalucía.

A.C.G.

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